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Las preocupaciones son parte normal de la vida. Y con esto, queremos decir que muchas veces es inevitable sentir angustia y temor.

Ya sea cuando un ser querido no contesta el teléfono, o cuando vas tarde al trabajo o ese momento de la vida cuando tendrás tu primera cita con la persona que te gusta; la preocupación nace de un torrente de pensamientos caóticos que se van directo al peor escenario posible, muchas veces incluso antes de que siquiera hayamos vivido la ocasión que nos genera este sentimiento.

En un mundo donde las preocupaciones parecen ser parte de nuestra naturaleza, todos hemos escuchado las recomendaciones de aprender a vivir en el presente.

Este mensaje, tomado de la famosa obra de Dale Carnegie, “Cómo dejar de preocuparse y empezar a vivir”, un mensaje que resuena profundamente, sobre todo en el ámbito del coaching y el crecimiento personal. Sin embargo, la esencia de este mensaje es cuestionarse: ¿realmente aplicamos estos consejos en nuestra vida diaria?

La Decisión de Ser Creadores de Nuestra Vida

Es importante reconocer que cada persona tiene el poder de crear su propia realidad. Como afirmaba el filósofo griego Heráclito: “Todo cambia excepto la ley del cambio.” Vivir la vida con la certeza de que la única constante es el presente nos permite aprovecharnos de cada instante. La verdad es que no podemos predecir lo que nos depara el futuro, pero sí tenemos la capacidad de disfrutar el momento que estamos viviendo.

La resistencia al aquí y ahora

La experiencia nos muestra que muchas personas se resisten a vivir plenamente en el “Aquí y Ahora”. Esta resistencia no solo nos aleja de disfrutar de nuestro presente, sino que también alimenta nuestras preocupaciones, creando un ciclo de ansiedad y estrés. Los pensamientos sobre el futuro o la rumia de eventos pasados nos impiden apreciar la belleza de la vida en el momento actual.

El Impacto de las preocupaciones

Es crucial comprender los efectos psicosomáticos de vivir en un constante estado de preocupación. Nuestro cuerpo y mente están interconectados; el estrés y la ansiedad pueden manifestarse físicamente, afectando nuestra salud general. La paradoja es que, aunque vivir sin preocupaciones puede parecer un desafío, es posible. La clave radica en aceptar que tenemos el poder de decidir cómo enfrentar nuestros pensamientos y emociones.

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Carpe Diem: El valor de vivir hoy

El famoso lema “Carpe Diem” nos invita a disfrutar de cada día. Kalidasa, el dramaturgo indio, también nos recuerda la importancia del presente en su reflexión sobre la vida y el tiempo. El hoy es un regalo invaluable que se debe valorar y aprovechar. Cuando centramos nuestra atención en el presente, nuestro ayer se convierte en un bello recuerdo y cada mañana trae consigo una nueva esperanza.

Conclusión

La obra de Dale Carnegie no es solo una colección de consejos, es un llamado a la acción. Si realmente deseamos dejar de preocuparnos y comenzar a vivir, debemos comprometernos con nuestra propia transformación. Al hacerlo, no solo mejoraremos nuestra calidad de vida, sino que también inspiramos a los demás a seguir nuestro ejemplo.

Reflexionemos: ¿Qué acciones tomarás hoy para vivir plenamente? Deja de lado las preocupaciones y regálate el don del presente. ¡Es momento de disfrutar y ser los arquitectos de nuestra propia felicidad

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