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En un mundo lleno de desafíos, la pregunta «¿Qué haría si no tuviera miedo?» resuena de manera profunda. Esta reflexión, inspirada en el libro¿Quién se ha Llevado mi Queso?, nos invita a explorar cómo el coaching puede ayudarnos a enfrentar nuestros miedos y a seguir adelante hacia nuestros sueños.

La Naturaleza del Miedo

A medida que crecemos, muchos de nosotros llenamos un departamento imaginario llamado “MIEDOS”. En lugar de madurar nuestra auto-seguridad y nuestra disposición a asumir riesgos, a menudo permitimos que los temores nos paralicen. Racionalizamos nuestras limitaciones y encontramos excusas para evitar la acción. Es común escuchar frases como «no tengo tiempo» o «mejor prevenir que lamentar«, pero estas son a menudo protecciones para no enfrentar lo que realmente deseamos.

Al observar cómo opera el miedo en nuestras vidas, es evidente que reconocemos su existencia, pero tendemos a negarlo en nosotros mismos. Nos preguntamos si sentimos miedo, dando una respuesta negativa, mientras que, al preguntar por los demás, la respuesta es un rotundo «¡!». Este comportamiento revela nuestra relación tensa con las emociones que consideramos «negativas«.

El Rol del Coaching

Aquí es donde el coaching juega un papel fundamental. A través del proceso de coaching, podemos desmitificar nuestras emociones y aprender a ver el miedo como un aliado, no como un enemigo. El miedo puede ser una luz de alerta, que nos ayuda a tomar precauciones y a considerar las decisiones con sabiduría. Pero más allá de eso, nos brinda la oportunidad de ejercitar nuestro coraje y nuestra fe interna.

El coaching nos invita a cuestionar nuestras percepciones. En lugar de preguntarnos «¿Qué haría si no tuviera miedo?», sería más útil abordar «¿Qué necesito desarrollar para sobreponerme al miedo?» Al cambiar nuestra perspectiva, comenzamos a identificar las herramientas y habilidades que podemos cultivar para enfrentar esos temores.

Te invitamos a complementar la lectura de hoy con el libro ¡Hazlo! Y si te da miedo, ¡hazlo con miedo!: Herramientas poderosas de coaching y PNL que te conducirán del miedo a la confianza donde la coach ontológica Nerida Centeno nos orienta, a la vez que nos anima, a descubrir cuáles son los miedos aprendidos o heredados, reales o imaginarios, conscientes o inconscientes; y una vez identificados lograr desmontar los juicios sobre los cuales estos se sustentan.

Desarrollando Coraje y Fe

El coraje no implica la ausencia de miedo. Se trata de tener el valor para actuar a pesar de él. Al plantear lo que consideramos el «peor escenario», podemos descubrir que la mayoría de nuestros temores son infundados o, al menos, manejables. Esta práctica no solo nos ayuda a desmantelar el miedo que sentimos, sino que también permite la elaboración de un plan preventivo, un «Plan B», que nos proporciona un sentido de control.

Por ejemplo, podríamos preguntarnos: «¿Qué es lo peor que podría pasar si asumo este riesgo?» La respuesta a menudo no es tan amenazante como imaginamos, lo que nos permite seguir adelante y, eventualmente, alcanzar nuestras metas.

La Enseñanza Final

El mensaje clave que queremos compartir esta semana es simple pero poderoso: reflexionar sobre el miedo y cómo nos afecta es el primer paso para la transformación. Tal como dijo un sabio: “Les doy la fruta, pero no me la puedo comer por ustedes”. Cada uno tiene la responsabilidad de enfrentar sus miedos y construir un camino hacia su futuro deseado.

A través del coaching, cada persona puede encontrar la valentía dentro de sí misma para tomar esos riesgos. Recordemos que el miedo es una parte natural de la vida; lo importante es cómo elegimos responder a él. Al enfrentarlo con coraje y fe, no solo avanzamos hacia nuestros sueños, sino que también nos convertimos en la mejor versión de nosotros mismos. ¡Atrévete a dar el primer paso!

2 respuestas

  1. Si tras ese miedo, sientes, estimas o piensas que hay algo muy valioso para tí qué romper, qué hallar, qué superar. ¿Hacia qué te aproxima y en quién te convierte o en qué te empoderará superar ese miedo, atravesándolo, aún sin perderlo de un todo?

    La pasión, el amor y tus mejores propósitos y metas siempre serán el estímulo, el incentivo y te darán la valentía directamente proporcional a lo que te propones, lograr desde ese amor esa pasión y ese propósito de bien para tí y para otros.

  2. Haz de tu vida, de tu visión, intencionalidad y propósito, una fuerza que venza el miedos. Que tu capacidad de amar, sea siempre mayor o sea superior a la capacidad de ése miedo que te amenaza con paralizarte.

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